EL ONCE FANTASMA

Pedro Escartín bautizó al Granada CF (el Recreativo Granada) con el apodo de "Once Fantasma" cuando este club era un recién llegado a la competición pero ya andaba codeándose con equipos de solera y aspiraba a lo máximo.
En este libro se narran las vicisitudes por las que atravesó el Recreativo en sus cinco primeros años de existencia y también se recogen los sucedidos ciudadanos más impactantes de aquella época revuelta que fue la de la II República.
En la foto de cabecera se ve al Recreativo que se enfrentó al Gimnástico de Valencia en el campo madrileño de El Parral, 21 de febrero de 1934. De pie: Sosa, Tomé, Calderón, Luque, Itarte, Carrera, Victorio y Tabales; agachados: Gomar, Morales y Herranz.
Para adquirir un ejemplar firmado y dedicado por el autor (20 €), dirigirse a
jlramostorres@gmail.com


Historia del Granada CF



miércoles, 1 de agosto de 2012

UNA DE ENTRENADORES



El amigo Raulillo, con su curiosidad para con todo lo granadinista, me ha salvado ya en más de una ocasión de la angustiosa papeleta de sentarme ante el teclado y no ocurrírseme nada. Aprovecho para saludarlo y para darle las gracias por sus comentarios, y por volver a darme tema de conversación. En esta ocasión quiere saber sobre entrenadores granadinistas y me ha parecido que es mejor contestarle en forma de artículo que con un breve comentario a pie de post.

De todos los 76 (Fabri es el de 77) entrenadores que han pasado por el banquillo del Granada en sus ya setenta y nueve años de existencia, los diez primeros por orden del total de partidos oficiales dirigidos son: Joseíto (206), Peiró (112), Cholín (109), Yosu (107), Lucas Alcaraz (106), Kalmar (88), Ben Barek (82), Álvaro Pérez (72), Mesones (72) y Manolo Ibáñez (71). Está claro que en una profesión como la suya, donde siempre se está en el disparadero, si llegaron a alcanzar ese número de partidos es porque dejaron acreditada su sapiencia o les acompañó la suerte mientras entrenaron a nuestro equipo. Todos ellos dejaron buen recuerdo y algunos fueron protagonistas de determinadas gestas rojiblancas, como ascensos o históricas clasificaciones. Son los buenos.

En esos diez nombres podemos decir que está lo mejor de toda la historia rojiblanca, aunque quizás cabría añadir algunos nombres más, como Paco Bru, que es justamente el siguiente en esa lista, el que hace el número once, con 61 partidos. Tampoco deben de faltar otros que fueron protagonistas de algún ascenso, como Ruiz Sosa (61 partidos), José Víctor (54), Victoriano Santos (30) y Luis Casas “Pasarín” (13). Y, por supuesto, Antonio Rey (23), que es el míster del primer ascenso a Segunda y el primer entrenador de la historia propiamente dicho, porque hasta que llegó la preparación y alineaciones las hicieron siempre distintos jugadores.

Respecto a los que menos partidos dirigieron, hay concretamente tres que fueron nombrados míster de la primera plantilla granadinista pero no llegaron a dirigir ni un solo partido oficial. Dos de ellos no eran en realidad entrenadores sino que eran jugadores que compaginaban las dos funciones: Bonet, que se hizo cargo de la preparación en la 40-41, cuando Victoriano Santos decidió no continuar a pesar del ascenso conseguido, y como jugador-entrenador permaneció más o menos un mes, hasta finalizar la temporada; el otro es Bombillar, que dirigió también como jugador-entrenador al equipo en la no oficial competición que se llamó Campeonato Regional Andaluz, previo a la liga 39-40, de tan malos resultados para nuestro equipo que decidieron a Martín Campos a irse a Madrid y traerse como míster a Valderrama, que a su vez se trajo a los que formaban la que Entrala llama “Quinta del Trompi” (Trompi, Floro, González, Victoriano Santos y Maside), que tan magníficos resultados dio. Y el tercer entrenador que no llegó a dirigir ningún partido es Juan Planas, que fue fichado al terminar todos los partidos oficiales de la temporada 1935-36, en abril de 1936, pero llegó a un Recreativo en profundísima crisis y con su futuro muy en el aire, y siguió los pasos de los demás componentes de la plantilla cuando llegó finales de junio, es decir, se fue; se puede decir que la guerra que comenzaría en menos de un mes salvó al Recreativo de la desaparición.

Además hay otros técnicos, a los que podríamos calificar como de circunstancias, que sólo se sentaron en el banquillo rojiblanco en uno o dos partidos. Tienen en común todos ellos el haber actuado en el interregno entre dos entrenadores, es decir, en el periodo en que el que venía ejerciendo esas funciones había sido destituido pero todavía no se había contratado a su sustituto. Es el caso de Antonio Carmona Ros, con sólo un partido en la 56-57, cuando cayó Álvaro y mientras se contrataba a Pasarín. O el de Mingorance, que actuó de puente un partido en la 81-82, entre Lalo y Antonio Ruiz. También podemos citar a José Nicolás Álvarez Vico, con dos partidos de la 2004-05, cuando Gori destituyó al tándem Gerardo-Maquiles y mientras éstos fueron perdonados y reintegrados. Y también a José Manuel González, que se sentó en el banquillo rojiblanco dos jornadas de la 58-59, entre la destitución de Scopelli y el fichaje de Kalmar.

También debemos citar a los malos, o sea, los que son recordados más por lo negativo de su paso por el banquillo rojiblanco. Sobre este particular se podría hablar largo y tendido y sucedería como cuando en esta misma página tratamos de los tuercebotas rojiblancos, es decir, que cabrían mil matices y que cada uno tendríamos nuestra personal relación de adoquines. Así que, igual que entonces, debemos dar entrada al subjetivismo y centrarnos exclusivamente en su estancia granadina sin valorar lo que hicieron en otros pagos. A mí el primero que se me ocurre es Miguel Muñoz, principal responsable del descenso de 1976. A Argila no llegué a conocerlo, pero todos los historiadores rojiblancos coinciden en que por su culpa la 60-61 es la peor de las diecisiete de división de honor. Y no podemos olvidar a Crispi, que en dos épocas distintas y un total de trece partidos sólo se anotó dos victorias y tres empates.

Pero para mí el que puede con todos, el peor con diferencia, fue Naya, otro al que hay que “agradecer” un descenso, el de la 84-85. Al tal Naya hablar y hablar y dejar frases para “enmarcar” sí se le dio bien, pero en lo otro para lo que fue contratado, preparar al equipo, no lo pudo hacer peor; cuando el Granada lo fichó después de despedir a Yosu, andaba cerca de los puestos de descenso, pero con sólo un negativo; cuando por fin fue despedido Naya, después de dirigir la plantilla en trece jornadas, el Granada era farolillo rojo y sus negativos eran ocho pues sólo una victoria consiguió y tres empates.

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