EL ONCE FANTASMA

Pedro Escartín bautizó al Granada CF (el Recreativo Granada) con el apodo de "Once Fantasma" cuando este club era un recién llegado a la competición pero ya andaba codeándose con equipos de solera y aspiraba a lo máximo.
En este libro se narran las vicisitudes por las que atravesó el Recreativo en sus cinco primeros años de existencia y también se recogen los sucedidos ciudadanos más impactantes de aquella época revuelta que fue la de la II República.
Para adquirir un ejemplar firmado y dedicado por el autor (20 €), dirigirse a
jlramostorres@gmail.com


Historia del Granada CF



jueves, 13 de marzo de 2014

LAS MÚSICAS DE FIDEL DEL CAMPO




El fútbol bien jugado es un arte y artistas pueden ser considerados algunos virtuosos del balón. Pero refiriéndonos a lo que clasícamente se ha entendido y se entinde por arte, hay unos pocos nombres vinculados a la historia del Granada CF que destacaron en facetas artísticas fuera de las estrictamente balompédicas. Son nuestros "artistas": Larrabeiti, jugador del Granada entre 1957 y 1963, tenor que en más de una ocasión actuó en las emisoras de radio locales y también cantó en la boda de algún compañero o en alguna otra ocasión señalada, aunque no sabemos si llegó en algún momento de su vida a dedicarse al canto de forma profesional. Por su parte, el fino y ciéntifico interior de los cuarenta que era Cesáreo Bachiller tocaba bastante bien el piano y recitaba sonatinas de Rubén Darío, pero, que sepamos, sus cualidades artísticas sólo las exhibió en alguna concentración pre partido y para espantar el aburrimiento. También Ricardo Martín Campos, el presidente del primer ascenso a Primera, en su juventud hizo sus pinitos literarios y poéticos en una revista quincenal que fundó junto a otros en 1918 con el ganivetiano nombre de Idearium, y que llegó a poner en circulación unos pocos números. Más modernamente podemos citar a Pepe Mel,  jugador granadinista entre 1993 y 1995, que es un novelista de éxito. Ahora que como artista universalmente reconocido y vinculado a la historia rojiblanca tenemos a Gabriel Morcillo, presidente (el tercero, tras Julio López y Enrique Carmona Ros) entre julio de 1932 y marzo de 1934, famosísimo y cotizado pintor para el que llegó a posar el mismísimo Franco en persona y uniforme de almirante de la mar oceána de opereta, con charreteras, bicornio emplumado y laureada autoconcedida.

Menos conocido es el que encabeza este escrito según caricatura de Miranda, Fidel del Campo, portero granadinista (recreativista) entre 1933 y 1935 y músico profesional después de colgar los guantes. Fichado en abril de 1933 por recomendación de Manolo Valderrama y para afrontar la segunda fase o liguilla por la que el Recreativo, que jugaba en 2ª Regional Preferente, buscaba el ascenso a Tercera División, ascenso que acabaría alcanzando. Su debut se produjo en una fecha muy señalada en la historia granadinista, la de 23 de abril de 1933, que fue cuando el Recreativo (el Granada CF) estableció el récord todavía vigente de su más amplia victoria en partido oficial, 11-0 al Jerez en el campo de las Tablas, también la única vez que nuestro equipo ha conseguido una cifra de goles de dos dígitos en un solo partido. Su mejor actuación recreativista se dio también precisamente contra el Jerez, pero en la vuelta, en el campo Domecq (la mejor de su carrera según el propio Del Campo), en el último partido de aquella liguilla, donde las grandísimas paradas del valenciano lograron evitar la derrota y así pudo el Recreativo terminar segundo (por detrás del Antequera), pero con derecho a ascender a Tercera, donde jugaría a la temporada siguiente.

Gerónimo Fidel del Campo García, valenciano de Ayora, llegó a Granada ya algo veterano procedente del Madrid (nada de Real en aquellos años republicanos), con el que apenas jugó puesto que tenía por delante nada menos que a Zamora. En el Recreativo tampoco se prodigó demasiado, sólo cuatro partidos de la 32-33 a pesar de que perteneció a nuestro equipo hasta 1935, pero es que si en el Madrid Zamora le había cerrado el paso, en Granada otro tanto le sucedió y a partir de su segunda temporada siempre fue suplente del pequeño gran Tabales. Después de desvincularse del Recreativo en 1935 se quedó por estas tierras y se estableció en Baza (donde una calle lleva su nombre) como director de su banda municipal de música. En Baza vivió y en su equipo jugó, pero no de portero sino de delantero centro, que esa fue su demarcación antes de colocarse bajo los palos según contó en entrevista para Ideal.

Fidel del Campo era aparte de gran futbolista un sobresaliente compositor. Cuando llegó a nuetra tierra ya tenía a sus espaldas una considerable obra musical a base de la música de moda por entonces: fox-trots, valses, pasodobles, chotis y alguna zarzuela, y a los pocos meses de su llegada, el 6 de julio de 1933, estrenó en el paseo del Salón, en un concierto de la banda municipal, el pasodoble «Corazón de oro», dedicado al presidente recreativista en esos momentos, Gabriel Morcillo Raya. Más tarde, ya después de nuestra guerra, fue autor de la banda sonora de al menos (que sepamos) dos películas españolas, cuyo programa de mano aquí insertamos: «El 13.000», de Ramón Quadreny, de 1941, y «Cuando pasa el amor», novelón de Pérez y Pérez llevado al cine por López de Varcálcel en 1942.