EL ONCE FANTASMA

Pedro Escartín bautizó al Granada CF (el Recreativo Granada) con el apodo de "Once Fantasma" cuando este club era un recién llegado a la competición pero ya andaba codeándose con equipos de solera y aspiraba a lo máximo.
En este libro se narran las vicisitudes por las que atravesó el Recreativo en sus cinco primeros años de existencia y también se recogen los sucedidos ciudadanos más impactantes de aquella época revuelta que fue la de la II República.
Para adquirir un ejemplar firmado y dedicado por el autor (20 €), dirigirse a
jlramostorres@gmail.com


Historia del Granada CF



viernes, 5 de mayo de 2017

LLEGA ALBERTY


Marcador con el resultado de la primera victoria del Granada Cf en Primera División
Primera victoria

Disputadas las cinco primeras jornadas de la temporada 1941-42, nuestro Granada ocupa el puesto 11º (de 14) merced a sus dos únicos puntos de sendos empates, ante el Celta en el debut y ante la R. Sociedad a domicilio. Por detrás, con un punto, Barcelona, Oviedo y R. Sociedad. Y nada mejora la situación al diputarse las jornadas seis y siete, que se saldan con dos nuevas derrotas, aunque previsibles ya que se producen frente al At. Bilbao, 1-3 en Los Cármenes, y 4-0 en Les Corts, porque aunque ésta sea la peor temporada culé de su historia, el sólo nombre del Barcelona y el escenario en el que disputa sus partidos imponen bastante, y más para un debutante en la categoría. Así, tras jugarse la jornada siete los rojiblancos son vicecolistas, empatados con el Oviedo pero con mejor golaveraje general, y aún no conocen la victoria. Claro, que hay que tener en cuenta que en esas siete jornadas iniciales ha tenido que enfrentarse con todos los favoritos. El calendario más propicio que comienza a partir de ahora se espera que traiga mejores números para los nuestros.

Efectivamente, gracias a una menor cualificación de los adversarios y cuando empezaba a cundir el nerviosismo, llega oportunamente la primera victoria del Granada en máxima categoría. El 16 de noviembre de 1941 se convierte así en otra fecha histórica a recordar. Esa tarde de domingo, en la jornada ocho y, en Los Cármenes, el Granada venció 4-1 al Coruña. Jugaron: Floro; González, Benítez; Sosa, Bonet, Sierra; Marín, César, Cholín, Bachiller y Liz. De los cinco atacantes todos marcaron un gol excepto Marín, si bien el segundo tanto se puede decir que lo consiguió al alimón con Bachiller.

El Coruña era, como el Granada, debutante en máxima categoría, pero ni mucho menos fue una comparsa en esta liga y consiguió acabar cuarto clasificado. Venía con los veteranos y muy ilustres ex internacionales Cuqui Bienzobas, Elícegui y Chacho, con los que se había reforzado para su debut. Y además jugó también el guardameta Acuña, el mejor de los gallegos, seguido desde las gradas de Los Cármenes por el mismísimo seleccionador nacional, Eduardo Teus, quien a pesar de los cuatro goles encajados haría debutar con la Roja al portero coruñés sólo un mes después de este partido.

La prensa gallega y la granadina reconocieron la superioridad rojiblanca y la justicia del resultado, y también coincidieron en la opinión de que de no ser por Acuña el tanteador seguramente habría sido aún más amplio. Fue un completo partido el del Granada en el que brilló especialmente la línea media. La victoria dio un respiro y supuso ganar dos puestos en la tabla, dejando por detrás al Barcelona, con un punto menos, y al Oviedo, con dos.

De poco sirvió el fichaje de José Marín o Marín II

Ficha Marín II

Mientras tanto se siguen buscando refuerzos, y así, después de probar a un sinfín de futbolistas y de mil tiras y aflojas, ficha el canario José Marín o Marín II, de alias “el toro”, delantero centro de 23 años que llega en diciembre procedente del equipo canario del Victoria (uno de los clubes que años después se fusionarían en la UD Las Palmas) y hasta ahora sólo ha jugado en categoría regional. Para su fichaje, un directivo ha viajado a las islas y ha estado más de una semana espiando a numerosos posibles refuerzos, entre los que ha sonado Domingo, ariete que esta misma temporada acabará fichando por el At Aviación. Este Marín II Costó 40.000 ptas. (un dineral en la época) y fichó por tres temporadas, pero lejos de ser el refuerzo que se buscaba, no llegaría a alinearse en un partido oficial y en abril, antes de concluir la temporada en curso, estará de vuelta en su tierra


Relevo en la secretaría técnica

El fichaje del canario Marín II hay que apuntárselo a Ricardo Martín Campos, el presidente que, sin delegar su cargo, se ha metido también a patrón de pesca y desde mediados de noviembre viene desempeñando las funciones de secretario técnico, unas funciones que no le son del todo desconocidas puesto que ya las había desempeñado en el Recreativo de antes de la Guerra. Recordemos que Paco Bru fue fichado a principios de temporada con el doble cargo de entrenador y secretario técnico, pero a partir de este momento va a quedar únicamente como entrenador.

Una de las primeras medidas del presidente-secretario técnico fue la de imponer sanciones económicas por bajo rendimiento a los futbolistas, especialmente a los que perdieron 4-0 en el campo del Barcelona, y establecer medidas de vigilancia sobre la vida fuera de los terrenos de juego de determinados elementos.

Compatibilizando los cargos de presidente y secretario técnico estuvo Martín Campos más de dos meses, hasta que en enero traspasó los trastos de la secretaría técnica a Paco Cristiá, quien también había ocupado el cargo en el Recreativo de la República.
 
Paco Cristiá, muchos años ligado al GCF
 
Ficha Alberty

La jornada nueve no supone continuidad en el buen juego desplegado frente al Coruña y depara una nueva derrota, 3-0 en el campo del Sevilla, y con ella el volver a ser vicecolistas, sólo por encima del Barcelona, con un punto menos.

La mala clasificación hace que se sigan buscando refuerzos y a finales de noviembre ficha el Granada a un futbolista llamado a convertirse en leyenda, el portero húngaro Gyula Alberty. Hacía un mes que había quedado en libertad al rescindir el contrato que tenía con el Celta y estaba sin equipo en esos momentos. De él se dijo en un medio nacional que aunque húngaro de nacimiento era ya más castizo que el Chato de Lavapiés, por sus años en el Madrid de la República, cuando desbancó de la titularidad merengue a un Ricardo Zamora cercano a la retirada, y era famoso por sus acrobacias y sus salidas fuera del área. Había estado en tratos con el Sevilla y con el Valencia, pero el Granada con su flamante secretario técnico y presidente Martín Campos fue más rápido y fichó a este excelente guardameta ofreciéndole un contrato por un año a razón de 25.000 ptas. y 5.000 más al finalizar la temporada.

Casi sin tiempo para conocer a sus nuevos compañeros, el recién incorporado Alberty debutaba como portero del Granada en otra fecha histórica, la de 30 de noviembre de 1941, histórica no tanto por el debut del húngaro como por el hecho de que ese día estableció el Granada un récord todavía vigente: su segunda victoria en máxima categoría es a día de hoy también su mayor victoria como equipo de Primera División, 8 a 0 al Oviedo, que además era un rival directo en la lucha por escapar del descenso. Jugaron luciendo crespón negro por la muerte de una hermana del presidente Martín Campos: Alberty; Millán, Benítez; Sosa, Bonet, Sierra; Marín, Trompi, César, Bachiller y Liz.
 
 Gyula Alberty Kiscelik
El quinteto de ataque, el adelante -en un término muy de la época- de aquel buen equipo (Marín, Trompi, César, Bachiller y Liz), es el mejor de toda la historia rojiblanca por su gran poder goleador, pero hasta el momento sólo se le había podido ver en tres partidos de los ya jugados, los tres de la primera fase de esta liga, cuando el Granada todavía evidenciaba falta de acoplamiento. Además, de las tres veces en que se alinearon juntos, sólo un partido de esos tres se había jugado en Los Cármenes, el de la derrota ante el Valencia 1-3 de la tercera jornada. En esta ocasión deleitaron a la concurrencia (escasa por la mala clasificación) y funcionando a la perfección apabullaron al Oviedo repartiéndose los ocho goles a razón de dos cada uno Marín, César y Bachiller, y uno por barba Trompi y Liz. Pero aunque el gran mérito se lo llevó la delantera, lo mejor de los rojiblancos, como en el partido contra el Coruña, estuvo realmente en la media, también recién recompuesta como aquel que dice, porque Sosa, Bonet y Sierra apenas llevaban dos partidos jugando juntos debido a que Valentín Sosa se había incorporado con la temporada ya avanzada.

Los ovetenses tuvieron también sus opciones, pero el debutante Alberty paró todo lo que le tiraban y fue otro de los triunfadores de la tarde a pesar de algunos fallos iniciales. Cirre en Patria dice de él que es muy ágil y sobre todo, que se trata de un «guardameta de cartel».
 
Crónica de Ideal del Granada 8 Oviedo 0
 
Mejor racha de la temporada

Tras cosechar una nueva derrota, en Castellón, 3-2, a mediados de diciembre sólo quedan dos partidos para concluir la primera vuelta en esta corta liga de Primera formada por sólo catorce conjuntos. En la primera de las citas el Granada vuelve a deleitar a sus hinchas con otro palizón, ahora sobre el Hércules, 7-2, que en esta temporada se hacía llamar Alicante y era otro rival directo en la lucha por huir del descenso. A pesar del escardón, dice José Cirre en Patria que nuestros delanteros no ligaron juego. En esta ocasión el único del quinteto atacante que se quedó sin mojar fue Liz, mientras que César consiguió tres (y ya llevaba 10), Marín dos y Trompi y Bachiller uno cada uno. El portero del Alicante era Pérez, a quien veremos defendiendo la portería rojiblanca esta misma temporada, a partir de abril, y también la siguiente; Pérez se lesionó antes de la media hora de partido, con 3-0 en el marcador y hubo de ser sustituido por su compañero Tatono, medio izquierdo, pues por entonces no se permitía cambiar ni a un portero lesionado.
 
El Granada que derrotó 7-2 al Alicante. De pie: Sosa, Bachiller, Liz, Bonet, Alberty, Trompi y Benítez; agachados: Marín, Sierra, César y González. Los rojiblancos lucen lazos de luto por la muerte del padre de Millán, ocurrida la misma mañana del partido
Vinieron a continuación dos empates a domicilio: 1-1 en Can Rabia (Sarriá), muy meritorio pues el Español marchaba el tercero, en el último partido de la primera vuelta; y en Balaídos 3-3, ante el también gallito Celta, donde se desperdició una renta de 0-2 y Liz falló un penalti a poco del final; todo completado con una nueva victoria, 3-1 en Los Cármenes frente al R. Madrid, que supuso la mejor racha de toda la temporada, cuatro partidos seguidos sin perder, que llevaron al equipo hasta el puesto 11º de la clasificación aunque todavía sin poder respirar a salvo pero a dos puntos de los puestos de descenso directo que ocupaban R. Sociedad y Barcelona.
 
Luis Marín marcando el 3-0 al Alicante, cuya portería defendía Pérez
Victoria sobre el R. Madrid

El Madrid siempre ha sido el Madrid, aunque todavía estaba lejos de convertirse en lo que fue a partir de los años cincuenta, cuando empezó a ganar ligas españolas y copas de Europa como si nada. Pero su venida a Granada por primera vez en partido oficial puso larguísimas colas en la sede del club en Recogidas.

Jugaron por el Madrid: Marzá; Olivares, Mardones; Huete, Ipiña, Lecue; Alsúa, Alonso, Alday, Bélmar y Botella. Y por el Granada: Alberty; Millán, Alejandro; Sosa, Bonet, Sierra; Gárate, Trompi, César, Bachiller y Liz.

Y sucedió que el Madrid, igual que el Barcelona, en su primera visita oficial a Granada salió derrotado. En una tarde magnífica de fútbol, con Los Cármenes a rebosar y con actuaciones sobresalientes de Alberty, Millán, Liz y César, el Granada derrochando entusiasmo anuló «el juego matemático, medido y desconcertante del Madrid» (Fernández de Burgos en Ideal). Los blancos aspiraban al campeonato y fueron mejores técnicamente que los nuestros, pero los rojiblancos hicieron un partido serio y se impusieron 3-1 a base de correr más y no perder la concentración.
 
La alineación del Granada que derrotó 3-1 al R. Madrid en una colección de cromos
 
Guerrilleros abatidos

En la misma página de Ideal de 7 de diciembre en la que se informa del partido que esa tarde juega el Granada en Castellón, aparece la noticia breve de que cinco delincuentes resultaron muertos y otro más herido al tirotearse con la fuerza pública en el Molinillo, término de Huétor-Santillán, y a continuación aparecen relacionados los nombres y alias de los seis, todos de la zona de Guadix.

Esto ya no lo decía Ideal en su escueta nota pero sabemos que se trataba de una partida de huidos al monte, de maquis, de las de aquellos primeros años cuarenta en que tanto proliferaron por todas las sierras granadinas. Por las distintas obras que se han ocupado del fenómeno guerrillero de posguerra en Granada sabemos que los seis venían huyendo desde Benalúa de Guadix, donde pocos días antes habían mantenido un enfrentamiento con la fuerza pública. Un chivatazo había llevado a la Guardia Civil a la cueva en el Molinillo donde se escondían y allí fueron rodeados y abatidos excepto uno, herido, que se entregó y dos más, que lograron escapar. Algunos habían pertenecido antes a la partida del famoso Yatero.
 
El palacete de los Muller en la Gran Vía hacia 1920
 
Nueva sede del Gobierno Civil

A principios de diciembre de 1941 y por el precio de 1.500.000 pesetas, incluyendo gran parte de los muebles que en él se encuentran, el Estado compra a la familia Muller el palacete de su propiedad ubicado en la Gran Vía y construido entre 1913 y 1916. Su destino será servir de sede del Gobierno Civil de la provincia, abandonando así el vetusto caserón que venía ocupando en la calle Duquesa, que servirá a su vez para ampliar las instalaciones de la Universidad.

Por la noticia que publica Ideal sabemos que en su día costó 800.000 ptas. y tuvo como primer propietario a Manuel González de la Cámara, y el arquitecto responsable de su construcción fue Ángel Casas Vílchez. Se trata de una singular construcción en un estilo ecléctico, pero sin duda alguna muy digna de conservarse por lo que de representativo de una época granadina tiene. De no haber sido adquirida por el Estado es muy posible que desde hace tiempo no existiera, como desgraciadamente sucedió con otras fincas granadinas similares hoy desaparecidas. No llegó a alcanzar esa categoría tan castiza y popular de “casa del miedo”, más bien reservada en Granada para inmuebles con fama de ser contenedores de sucesos paranormales o ultratumbanos, pero también tiene este palacio su propia leyenda negra según la cual quienes lo poseen atraen sobre sí la mala suerte, y así se habla de algún suicidio entre sus paredes.

En un mes se espera que entre en funcionamiento, pero su ocupante ya no va a ser Antonio Gallego Burín, quien recientemente ha cesado como gobernador civil de Granada, un cargo en el que parece que no se encontraba muy a sus anchas, y ha vuelto a ocupar la alcaldía de la ciudad, vacante desde la muerte de Rafael Acosta Inglott, algo bastante más de su agrado y que le permitirá continuar con su labor de reforma y embellecimiento de Granada. Su sustituto en el Gobierno Civil es Manuel Pizarro Cenjor, general de la Guardia Civil, traído para intensificar la lucha contra la guerrilla antifranquista.
 
Luis Seco de Lucena Escalada retratado por Gabriel Morcillo
Seco de Lucena

El 22 de diciembre de 1941 moría a la edad de 85 años Luis Seco de Lucena Escalada. Era natural de Tarifa, pero llevaba viviendo en Granada más de sesenta años y había sido nombrado oficialmente hijo adoptivo de nuestra ciudad. A Granada llegó en 1876 y en 1880 fundó El Defensor de Granada, periódico del que fue director y propietario hasta 1915, el diario más popular durante muchísimos años y que en 1936 fue clausurado por los militares sublevados. Desde las páginas del Defensor, Seco de Lucena impulsó con vehemencia campañas de concienciación y propaganda que podían redundar en beneficio de la ciudad y sus pobladores y en ese sentido es de destacar su papel de difusor a nivel nacional del gran desastre que supuso el terremoto de la navidad de 1884, con epicentro en Arenas del Rey, que sirvió para allegar ayudas a sus muchísimas víctimas y gracias a su labor se evitaron más sufrimientos a la población de la comarca. Además era autor de numerosas obras divulgativas sobre Granada y sus monumentos, y ostentó el título de “Vulgarizador de la Alhambra”, que le fue otorgado por Eduardo Dato en 1918, cuando éste era presidente del Consejo de Ministros (o sea, primer ministro o Jefe del Gobierno), para dar a conocer el monumento a la población menos ilustrada -el vulgo- mediante publicaciones fácilmente asequibles por su precio y exposición y mediante charlas y conferencias y otras iniciativas.

Entre todas sus publicaciones merece destacarse la última puesta al papel, que llevó por título Mis memorias de Granada. Es casi su testamento literario puesto que se publicó apenas una semana antes de su muerte. Se trata de un sabroso y muy ameno libro para quienes se interesan por todo lo granadino donde se retratan estampas y costumbres, muchas de ellas desaparecidas con el siglo XIX, y donde relata Seco cómo vivió en primera persona determinados acontecimientos importantes en la historia de la ciudad: el derribo de la puerta de Bib-Rambla, los terremotos de 1884-85, la epidemia de cólera de 1885 que mató a varios miles de paisanos, la coronación de Zorrilla como Poeta Nacional (que fue idea suya) en el Corpus de 1889, o lo que significó la conmemoración del cuarto centenario del descubrimiento de América y el desaire de la Familia Real hacia la ciudad de Granada, a la que dejaron compuesta y sin su presencia, provocando al conocerse la noticia de su no comparecencia un motín en el que ardieron los varios arcos de triunfo levantados ex profeso por toda la ciudad para darles la bienvenida, amén de la tribuna erigida en el Salón para ser ocupada por Dª. Mª. Cristina junto a su hijo de seis años, el Rey Alfonso XIII, y su hija mayor, Dª. Mª. de las Mercedes, Princesa de Asturias, en la inauguración del monumento a Isabel la Católica y Colón de Benlliure, monumento que fue inaugurado sin solemnidad de ningún tipo y a las bravas, esto es, por el procedimiento de descorrer a tirones los lienzos que lo cubrían.
 
Arco de triunfo, ejemplo de arquitectura efímera, levantado en 1892 a la entrada de la Carrera del Genil para dar la bienvenida a la Familia Real
La parte más extensa de Mis memorias de Granada y su razón de ser es la que se ocupa de lo que Seco de Lucena llama el “Entresuelo” de Granada. Textualmente: «Dicen muchos granadinos que […] si bien es cierto que Granada posee un cielo luminoso y azul de brillantez incomparable y un suelo fecundo y embellecido por indescriptibles panoramas y matizado de flores y monumentos de gran mérito artístico y espléndida hermosura, el entresuelo, o sea, la masa de población que ellos mismos constituyen, no puede ser más detestable». El entresuelo de Granada a que se refiere Seco no es otra cosa que sus gentes, los granadinos de nacimiento o adopción que destacaron antaño u hogaño en alguna actividad artística, literaria, profesional, política o económica, tratando así de desmontar ese lugar común según el cual los que pueblan este lugar a la vera de la Penibética no estarían a la altura de tanta maravilla como les rodea. Por otra parte, como Mis memorias de Granada se escribió en 1940, hay algunas sangrantes ausencias en esa relación de notables granadinos por estar los omitidos afectados de malditismo en aquellos azules e intolerantes años. Por ejemplo, no hay en el libro mención alguna, ni siquiera una cita a pie de página, en la que aparezca el nombre de Federico García Lorca ni tampoco el de Manuel de Falla. 

Como ocurrió en los entierros de otros próceres, el gobernador civil autorizó que la conducción del cadáver de Seco de Lucena se hiciera a través de los bosques de la Alhambra, requisito indispensable sin el cual cualquier entierro tenía obligatoriamente que discurrir subiendo bien por la cuesta de los Chinos (del Rey Chico) o bien por el Camino Nuevo del Cementerio (Barranco del Abogado). Toda Granada acudió a despedirlo, con las autoridades al frente y con la guardia municipal en traje de gala. La comitiva partió de la plaza del Campillo, donde estaba la sede de la Asociación de la Prensa, cuyos locales sirvieron de capilla ardiente.
 
Portada de Mis memorias de Granada

sábado, 15 de abril de 2017

ESTRENO EN PRIMERA

  Domingo 28 de septiembre de 1941, Los Cármenes, día de la Virgen de las Angustias, Granada 1 Celta 1 en el debut del Granada como equipo de 1ª División. Marín, Maside, Floro, Bonet, César, Cholín y Liz; agachados: González, Sierra, Trompi y Millán

 
Una fecha histórica: 28/09/1941
            El Granada CF quería que su estreno en primera tuviera lugar un lunes, el 29 de septiembre, San Miguel, fiesta local, y con bastante antelación la directiva rojiblanca hizo las gestiones pertinentes para evitar que coincidiera con la procesión de la Virgen de las Angustias, pero parece ser que no surtieron efecto esas gestiones. Así, el domingo 28 de septiembre de 1941, a las tres para que hubiera tiempo más que suficiente de acudir a la procesión, en una tarde ventosa y nublada, el Granada CF debutaba en el Campeonato de Liga de Primera División. Floro; Millán, González; Maside, Bonet, Sierra; Marín, Trompi, Cholín, César y Liz vistieron de rojiblanco. Sólo eran novedades en esa alineación Sierra y Marín. El rival, el Celta de Vigo, jugó con: Bermúdez; Cons, Deva (el mismo que con Euskalduna en el Sevilla de antes de la guerra formara la que el siempre vehemente y combativo Martinenc denominara trinchera salvaje); Alvarito (ex recreativista de la 35-36), Fuentes, Sabina; Venancio, Carletes, Del Pino, Agustín y Roig. Con Los Cármenes a rebosar y bajo la dirección del prestigioso árbitro internacional Ramón Melcón, el Granada en su debut primerdivisionista sólo pudo empatar a un gol, marcado por César en remate de cabeza en el undécimo saque de esquina que lanzaba el Granada, servido por Liz.
Según Hoja del Lunes de La Coruña, el juego en general fue de escasa calidad, y el Granada adoleció de falta de ligazón entre sus líneas y de entrenamiento, y añade que desentonaron el medio centro (Bonet), «un coladero», y el portero (Floro), muy mal e inseguro «hasta el extremo de escapársele el balón varias veces de las manos»; lo mejor César y los dos debutantes, Marín y Sierra.

  En Marca todavía no se han enterado del cambio de nombre del equipo
Para Cirre en Patria, «Ni llovió, ni hizo sol, ni vimos buen fútbol». Según el plumilla adscrito a los deportes tras la marcha de Zubeldia, lo poco que se vio, fases aisladas, momentos relámpago, obedeció más a acciones individuales que a juego de conjunto, y el público, que abarrotaba Los Cármenes, se aburrió bastante. Coincide Cirre con el cronista gallego en lo que se refiere a destacados y desafortunados, pero añade que lo mejor del Granada fue la pareja Millán-González.
También Fernández de Burgos para Ideal coincide en destacados y maletas. Dice que el fuerte viento impidió a los dos equipos realizar un juego preciso e incide en que el Granada está falto de forma y acoplamiento, y que la directiva iniciará de inmediato gestiones para reforzar el equipo. Según Fernández de Burgos, no tenemos un once para aspirar a los primeros puestos, pero con unos ligeros retoques y una mayor compenetración podemos hacer un papel discreto.
Fue una tarde de estrenos, el propio Granada CF, su estadio y la mayoría de sus jugadores se estrenaban como primerdivisionistas. Menos de diez años habían trascurrido desde el que es para la historia el primer partido oficial de nuestro equipo, el que se jugó (y se ganó 1-2) en Jaén, en el campo de Peñamefécit el 6 de diciembre de 1931. En aquella lejana fecha de 1931 la categoría del club era 3ª Regional, el último escalón del fútbol federado. Menos de diez años después disfrutábamos de la máxima categoría. Es desde luego algo digno de alabar y motivo de orgullo para el granadinismo.

Caso Bachiller
Como se ha visto, en la alineación granadinista debutante en Primera División faltaba el fino y científico interior izquierda nacido en Buenos Aires Cesáreo Bachiller, uno de los jugadores más importantes de la plantilla y básico en el equipo que consiguió el ascenso, formando junto a Liz una sensacional ala izquierda. Y es que a estas alturas todavía no había renovado ni se había incorporado a los entrenamientos, por lo que a menos de una semana para el comienzo de la liga, la directiva lo declaró en rebeldía. El Madrid quería ficharlo, se decía, de ahí su negativa a renovar. El Granada estaba dispuesto a dejarlo salir a cambio de la cesión del madridista Sabino Barinaga, que en esos momentos era un prometedor delantero de 19 años. Pero pocas semanas después se desmentía lo que no había pasado de la categoría de rumor y se podía leer en la prensa que el Madrid ni estaba interesado en Bachiller ni mucho menos quería desprenderse de Barinaga.


Bachiller finalmente acabó renovando para una temporada más, pero lo hizo con la condición de obtener la libertad al terminar la 41-42. Cuando la renovación se produjo ya se habían disputado las dos primeras jornadas de liga, y a partir de la jornada tres fue titular indiscutible y sólo se perdió los dos últimos partidos oficiales de la temporada, los de la eliminatoria copera frente al Valencia. Bachiller acabaría militando en el Real Madrid, pero esto fue dos temporadas después, en la 43-44, y sólo vistió de blanco en algún partido amistoso.

Críticas a César
Las jornadas segunda y tercera trajeron sendas derrotas, pero las dos eran previsibles por ser contra rivales grandes: en Chamartín (5-2) y en Los Cármenes, 1-2 frente al Valencia, y dejaron al Granada tercero por la cola. En la cuarta se produce el primer resultado positivo a domicilio de la máxima categoría y el segundo punto cosechado, al empatar a un gol en Atocha. Floro fue en esta ocasión la gran figura y responsable directo del positivo alcanzado, y con él la pareja defensiva Millán-González.
                Lo que más llama la atención es la crítica feroz que para los plumillas locales merece César y de rebote Paco Bru, que le hace decir a Cirre (que viajó con el equipo a San Sebastián) que seguimos sin delantero centro que dé profundidad y abra brecha, y que debía haber jugado Fernández (sólo se alineará en un partido en toda la temporada, y de medio izquierdo). Según Cirre, César perdió dos goles hechos. Fernández de Burgos (que no viajó pero siguió el partido por la radio), en Ideal, insinúa que César no lleva una vida de deportista y que el club debe tomar medidas con multas o reclusiones o por los procedimientos que sean. Y todo esto a pesar de que el gol del empate fue obra del propio César, su tercer gol en los cuatro partidos disputados hasta el momento.

 César versión López Sancho y en un cromo de colección donde aparece de blanquiazul
Reservas y amateur
Mientras el primer once jugaba en San Sebastián, en Los Cármenes se enfrentaba una selección de modestos granadinos con el equipo reserva del Granada, integrado por los no habituales en el equipo titular junto con otros del equipo amateur, filial que preparaba Enrique Juristo. La intención era captar a algún elemento interesante. Con arbitraje de Eloy Díaz jugaron por la selección de modestos: Sánchez; Notriles, Herranz; Abaijón, Juanele, Gómez; Quesada, Lazcano, Miguelín, Sevilla y Vigras. Y por el reserva: Sierra (alias Melenas); Rivero, Benítez; Linares, Donaire, Fattore; Gárate, Marqués, Moleón, Muñoz y Pareja. El reserva ganó  11-0. Ninguno de los que integraban la selección de modestos llegó a fichar, pero hay en esa formación un jugador que había militado en el Recreativo años 30, el Once Fantasma: Herranz.

Un homenaje y una apuesta
Como la quinta jornada tocaba jugarla nuevamente a domicilio, en Madrid ante el Atlético Aviación, la expedición rojiblanca no volvió a Granada desde San Sebastián, un viaje que por las maltrechas infraestructuras ferroviarias de la época duraba más de un día, y se quedó en Donosti hasta el miércoles antes del partido en la capital, utilizando el campo de Atocha para sus entrenamientos. Aprovechando esa estancia en tierras vascas, el martes fueron nuestros jugadores y entrenador homenajeados por el Orfeón Donostiarra, en correspondencia por el magnífico trato recibido del pueblo granadino cuando estuvieron en Granada hacía algo más de un año, en las fiestas del Corpus 1940. Al acto asistieron el alcalde de San Sebastián con algunos concejales y una representación de la Real Sociedad.
Durante los varios días de estancia en San Sebastián nuestros futbolistas mataban el tiempo de mil maneras: paseos por La Concha, excursiones al monte Igueldo, partidas de dominó y también con otros pasatiempos que dieron lugar a la curiosa anécdota que cuenta José Cirre en Patria. Por lo visto en la bella Easo era una diversión nocturna de la época entre la gente joven desafiarse de dos en dos y apostar una cantidad de dinero a cruzar con los ojos vendados la estrecha acera del puente del Kursaal sobre el río Urumea sin tropezar a derecha ni izquierda con las barandillas. Resulta que González aceptó el desafío y allá que se fue derecho y sin rozar baranda alguna a lo largo de los 120 metros que mide el característico puente donostiarra de farolas art decó, cosa que su oponente no consiguió, así que ganó la apuesta dejando a todos sorprendidos pues esa noche nadie lo había logrado. Pero para sorpresa -y grande- la del defensa granadinista cuando una vez terminada la prueba descubrió que su rival era ni más ni menos que Paulino Uzcudun. Ante semejante ídolo y leyenda viva del boxeo español, varias veces campeón europeo de los pesos pesados, aunque ya estaba retirado (desde que en 1935 lo dejara KO por única vez en toda su carrera el mismísimo Joe Louis en el Madison Square Garden), González, anonadado, rehusó cobrar la apuesta ganada, pero sí que le dio a conocer el método que había seguido para conseguir el éxito, guiándose por el sonido del agua.

                                            Paulino Uzcudun

Gojenuri…
En la quinta jornada caen los nuestros derrotados 3-0 en Vallecas frente al todopoderoso At. Aviación. Nadie se rasga las vestiduras porque esa derrota ante el campeón de las dos ligas anteriores era del todo previsible. Pero hay no obstante grandes objeciones a la actuación del árbitro de aquel partido, el guipuzcoano Gojenuri.
                Era la primera vez que este referí se cruzaba en el camino del Granada. Después de este partido en Madrid nuestro equipo volvería a tropezarse con él en distintas ocasiones con mayor o menor fortuna, pero por Granada sólo apareció en una ocasión en toda su carrera arbitral este ya veterano trencilla, una especie de Guruceta de los 40. Fue seis años después y con los rojiblancos ya en Segunda División (en aquellos años los árbitros actuaban en las dos primeras categorías indistintamente). En Los Cármenes frente al Castellón en el primer partido de la 47-48, este Gojenuri de mal recuerdo protagonizará uno de los escándalos arbitrales más sonados que se recuerdan en nuestra tierra.

  José María Gojenuri Eguiluz, un árbitro poco amigo del Granada
En el primer tropiezo con Gojenuri la prensa granadina lo acusa de favorecer descaradamente a los de casa, de expulsar por que sí a Sierra y de permitir el juego excesivamente duro y marrullero del ariete aviador Fernández, que lesionó a Floro y a González. No obstante, Floro volvió a ser el héroe rojiblanco en Vallecas (el Metropolitano todavía estaba siendo reparado de los muchísimos destrozos que sufrió durante la guerra al estar en primera línea de fuego) y de él dice Cirre que es mucho mejor que el mítico Tabales, guardameta del Once Fantasma, el Recreativo de los años treinta, y que jugó ese partido como titular que era en esos momentos del At. Aviación.                                                             
                                
Sigue la reforma urbana
En el apartado ciudadano, en Granada continúan muy avanzados los numerosos trabajos de reforma urbana que se llevan a cabo en Puerta Real y el Embovedado, lugares casi intransitables mientras se lleva a cabo la demolición de la infecta Manigua (como la denomina Ideal), donde se empieza a vislumbrar la nueva calle, todavía sin nombre, y se rebaja en más de un metro la zona central de la bóveda del río Darro, la famosa y fea joroba que hacía que desde la Acera del Casino a la del Darro los transeúntes sólo se vieran las cabezas. También se procede al ensanche de la calle Fray Luis de Granada, comunicándola con la plaza de los Campos buscando dar una salida fluida al barrio del Realejo.


Con estas reformas ha aparecido en pleno centro del Embovedado una rotonda que genera todo tipo de comentarios y especulaciones y a Miranda le da pie para uno de sus famosos chistes. Sobre esa rotonda se levantará a partir de febrero de 1942 la fuente de las Batallas, otra de las fuentes granadinas viajeras, trasladada desde su emplazamiento entre los paseos del Salón y de la Bomba. También se llevan a cabo obras para traer por fin a toda la ciudad el agua corriente y el alcantarillado.
En el Embovedado ha surgido esta rotonda en la que pronto se alzará la fuente de las Batallas

El Aceyte Yngles
Aparte del piojo verde, transmisor del terrible tabardillo o tifus exantemático, otros piojos preocupaban también a la población en aquellos años de cochambre, aunque éstos, que se sepa, no causaban la muerte pero sí unos muy inconvenientes y contradictorios -por impúdicos- picores en las que por definición se conocen como partes pudendas. En este caso no se puede hablar de epidemia pero sí de mil y una  incomodidades que los contagios por vía venérea causaban al paisanaje.
                En Granada había censados más de ochenta prostíbulos a principios de los años cuarenta. Porque la España del nacionalcatolicismo a pesar de la estricta moral que imponía a sus súbditos practicaba la tolerancia en esta cuestión y hasta llegó a establecer una estadística de “descarriadas”. En estos templos del pecado se calculaba que podían desenvolverse cerca del millar de trabajadoras del sexo (“productoras” habría que llamarlas utilizando la terminología del Régimen), aunque en esa cifra no se incluían las mujeres que, empujadas por la necesidad y como única salida, ejercían la profesión de tapadillo o por libre o de forma esporádica, ni las menores de edad, que elevarían considerablemente ese número total. La falta generalizada de higiene y de medios preventivos hacía que abundaran las enfermedades de transmisión sexual.     

          

                Una de esas enfermedades llamadas secretas, la que provocaba el inconveniente bichillo phthirus pubis, vulgo ladilla o piojo del pubis, podía combatirse con el Aceyte Yngles, así, con esa grafía, una loción antiparasitaria y aliviadora de los terribles picores que a todas horas padecían los infestados, que se anunciaba en todos los diarios nacionales y que era un invento granadino. El producto se publicitaba usando distintos eslóganes y entre ellos uno que hizo especial fortuna en toda España y llegó a ser tremendamente popular: «Aceyte Yngles, todos saben para lo que es». Es creencia generalizada que el eslogan nació en estos años cuarenta, unos años en que determinadas cosas no se podían nombrar por su nombre y había que recurrir a los circunloquios y la insinuación, sin embargo el pareado es muy anterior y ya se usaba en los tiempos de la  República.
Todo hace indicar que, precisamente su gran popularidad y ese sobrentendido de tonos sicalípticos, trajeron la intervención de la omnipresente censura y que ésta obligó a sus fabricantes a suprimir un eslogan de tantísimo éxito. Así que desde mediados de 1942 desaparecerá de la publicidad aquello de “…todos saben para lo que es”  y ya sólo encontraremos el único eslogan que sobrevivió, el de «… ¡parásito que toca… muerto es!», también muy conocido y que llegó incluso hasta los años setenta. Sin embargo esa misma sacrosanta censura no tuvo inconveniente en seguir autorizando el diseño del rótulo de la marca comercial, de claras connotaciones sexuales, que cambia las íes latinas por griegas y obvia la tilde de la palabra inglés para que no quede lugar a la duda.
                El famosísimo Aceyte Yngles, otro icono de los terribles años de posguerra, lo fabricaba y distribuía una empresa granadina, Laboratorios Hazul, radicada en el Cerrillo de Maracena, que también fabricaba otro remedio muy popular por entonces y bastantes años después, el Bálsamo Hazul, un ungüento para las enfermedades de la piel y las quemaduras.       
 Publicidad en los periódicos del popular Aceyte Yngles

domingo, 19 de marzo de 2017

PREPARANDO EL DEBUT



Paco Bru entrenador para el debut primerdivisionista
Estando cercano el final de temporada 40-41, el Granada cerró el fichaje del técnico que se encargaría de la dirección deportiva en la temporada del debut en Primera División. Se trataba de Paco Bru, un entrenador muy experimentado que las dos últimas temporadas dirigió al Real Madrid y antes a un sinfín de equipos. Francisco Bru Sanz es un nombre ilustre del fútbol español y toda una leyenda porque fue el primer seleccionador de España de la historia, el que preparó al equipo nacional en la Olimpiada de Amberes, en 1920, donde consiguió una más que honrosa medalla de plata, cuando nació el mito de la Furia Española.  También fue seleccionador de Cuba y de Perú, selección ésta a la que dirigió en 1930, en el primer Mundial. Pero antes que entrenador había sido futbolista en las primeras décadas del siglo XX, en los tiempos heroicos en que el balompié era por completo amateur, cuando antes de cada partido los futbolistas muchas veces tenían que acarrear los palos de las porterías y limpiar de piedras el terreno para después marcar las líneas. Era un defensa que pasó por las filas del Barcelona y del Español, y tras retirarse fue árbitro. También es tenido por el descubridor de Ricardo Zamora, a quien llevó a la internacionalidad en Amberes cuando apenas contaba con 20 años.
Además de todas esas cosas fue también federativo, directivo, periodista, entrenador de un incipiente fútbol femenino, y otras muchas más cosas que se cuentan en un libro autobiográfico titulado “La rocambolesca historia de Paco Bru”, volumen muy rico en anécdotas de todo tipo, como una bien sabrosa en la que se retrata ejerciendo de forzudo de circo y experto en jiu-jitsu especializado en retar al público a salir a escena e intentar vencerle, o como otra que nos lo pinta ejerciendo de trencilla futbolero que en su primer partido lleva entre sus ropas un revólver para evitar contingencias.
Bru ha fichado por el Granada por dos temporadas a razón de 25.000 y 1.500 ptas de sueldo mensual, y será simultáneamente entrenador y secretario técnico.  

Paco Bru, un entrenador experimentado para el debut primerdivisionista
     
                                 
Rafael Vidal Castillo
                Vidal, el veterano portero fichado a principio de la temporada anterior, apenas jugó en el Granada, Floro le cerró el paso a la titularidad, por lo que sólo disputó dos partidos oficiales y varios amistosos. En uno de éstos hubo de ser sustituido al desvanecerse en pleno partido; el pobre estaba literalmente desmayado (esmayao en granaíno castizo), es decir, hambriento, famélico, sufriendo lo que en aquellos negros años de la primera posguerra era una horrible epidemia que azotaba a toda la población. A pesar de que actuó cuatro temporadas en el  Madrid de antes de la guerra, con el que ganó la primera de las ligas conquistadas por el club merengue, Rafael Vidal Castillo no hizo nunca mucho dinero como profesional del balón. Tampoco por entonces se ganaba lo que poco después fue normal.
                Así, en el verano de 1941, al recibir la baja del Granada, decidió seguir de portero en nuestra ciudad, aunque ahora de plantón, del recién construido cine Aliatar, donde solicitó empleo, según la sección Chismorreos, del diario Ideal. Pero al cine Aliatar le faltaba todavía un año para empezar a funcionar (verano de 1942). De todas maneras pronto encontró colocación y se marchó como entrenador a la Olímpica Jiennense, de Regional, donde fichó por 5.000 ptas. y ¡un almuerzo!               

            Rafael Vidal Castillo


Los Cármenes remozado
                El ascenso a Primera División plantea la necesidad de remozar el estadio de Los Cármenes. Lo primero es levantar por completo el césped y resembrarlo, nivelando de paso el terreno y acabando con los numerosos hoyos que presenta. Al mismo tiempo, se va a proceder a alejar algo el rectángulo de las gradas, dejando un espacio (al que se denomina “pista”) alrededor de todo el verde «para que los futbolistas hagan piernas», informa Patria, y en la explanada entre la entrada principal y las gradas se quiere construir un jardincillo y un semillero que sirva para cubrir las calvas que se vayan produciendo. Otra reforma que se acomete es la de tapar, mediante una puerta metálica que hará de trampilla, la boca de salida al terreno desde los vestuarios, recinto que también se va a mejorar considerablemente así como la enfermería. Otra es que las filas de tribuna serán numeradas (será la única grada del campo numerada), y los socios protectores, o sea, los que abonan de una sola vez el importe de sus abonos, podrán escoger sitio. También se crearán diez palcos en la fila superior de tribuna. Por último, se pretende que todas las gradas del estadio sean por entero de cemento, cosa que, si da tiempo a hacerse, convertirá a Los Cármenes en uno de los pocos campos de España con todas sus gradas cementadas.
                Menos esta última mejora, estuvieron terminadas todas las obras a tiempo, y cuando esto ocurre y según informa la prensa, Los Cármenes cuenta con un terreno de juego de 100 por 67, separado de las gradas por una pista de atletismo (así se le llama en la prensa pero en realidad es un espacio de tierra de unos tres metros de ancho). El aforo del estadio es de 10.500 espectadores, sin que se aclare cuántas son localidades de asiento y cuántas de pie.

Obras de resiembra y reforma en Los Cármenes


Fichajes y renovaciones
                Las nuevas incorporaciones empiezan a producirse a mediados del mes de julio. Los dos primeros se los trae Paco Bru directamente del Real Madrid y su fichaje fue un gran acierto en los dos casos a pesar de la gran veteranía del primero. Son el extremo derecho Marín (35 años) y el medio Sierra (22); ambos darán un excelente resultado ésta y las siguientes cinco y siete temporadas respectivamente, y jugarán de rojiblanco más de cien partidos.
                Poco después ficha Alejandro, defensa izquierdo también muy veterano (35), que en los partidos del Corpus pasado, hace un mes, jugó el primer partido con el Barcelona y el segundo con el Granada, pero que la mayor parte de su carrera transcurrió en el At. Madrid (At. Aviación tras la guerra); será titular media temporada en detrimento de González. Alejandro y Marín, mucho más el primero que el segundo, además de su veteranía tienen también en común que ambos suelen tapar sus vergüenzas alopécicas recurriendo a la racial boina.
Después ficha el joven portero catalán Martí, que viene del Mataró. A mediados de agosto vuelve César, nuevamente cedido del Barcelona. La última incorporación es la de Muñoz, extremo izquierdo que apenas jugó.
                De los titulares del ascenso, excepto Pirulo Guijarro todos renovaron, pero Millán, Sosa, Bachiller y Benítez, con ofertas de otros equipos, pusieron algunos problemas. Es de destacar el gesto de Cholín que desde su casa en Tolosa mandó firmado su contrato de renovación en blanco, esto es, sin exigir nada en concreto y fiándose de la cantidad que la directiva acordara asignarle. Por otra parte, el mago Gaspar Rubio, después de un año militando en el Murcia, con el que ha descendido a Segunda, se ha ofrecido, pero no le han hecho caso alguno.

Nuevos fichajes, Alejandro y Marín, que tienen en común su veteranía y el uso de boinilla


Trompi se motoriza
                El 21 de agosto, poco más de un mes antes de que empiece la liga, dan comienzo los entrenamientos. Como no puede pisarse el césped de Los Cármenes, recién plantado, tienen lugar en el hipódromo de Armilla.
                A la llegada de los futbolistas la prensa cuenta cosas graciosas sobre cómo han pasado las vacaciones. Así por ejemplo, Floro (a quienes sus compañeros llaman Lili) ha estado en su Madrid vendiendo pescado en el mercado. Por su parte,  Trompi, ha invertido parte de sus ganancias en agenciarse un Auto Acedo, también llamado ciclomóvil o autociclo. Se trata de un minúsculo coche que se mueve con tracción mixta, es decir, con gasolina y con sangre (a pedales), y que apenas alcanza los 30 por hora siempre que circule por llano o cuesta abajo porque la menor rampa obliga a ayudar al motorcillo de 2,2 caballos con tracción humana. Digno sería de ver el pequeño Trompi pedaleando en su cochecillo avenida del Doctor Olóriz arriba camino de Los Cármenes, aunque es seguro que no llegó a participar  en la primera vuelta a España en autociclo, que empezó a disputarse en este mismo verano de 1941 e ignoramos si llegó a alcanzar una segunda edición.
                No cabe duda, eran otros tiempos muy distintos. Un futbolista pluriempleado y otro con un haiga de juguete. En los primeros cuarenta casi ningún profesional futbolero tenía coche propio. Hoy cualquier futbolista, no hace falta que juegue en un grande o sea un superclase, ni siquiera es preciso que pertenezca a un primera, gana lo suficiente como para tener un Ferrrari o similar y puede retirarse sin tener ya nunca más que dar palo al agua.

 Un Auto Acedo como el de la foto se ha agenciado Trompi

Cuotas de socios protectores
                A partir de esta temporada y durante muchas más la sede social del club está en calle Recogidas número 4, en un bajo. Los socios protectores pagarán por toda la temporada: 600 los de palco, 250 los de tribuna y 150 los de preferencia, pero el club ha establecido la restricción de que no más de 300 sean socios protectores, según acuerdo en junta de 5 de julio de 1941.
                Hay que recordar que lo que hoy es la norma, el pago de abonos por una temporada, de una vez y por todo el periodo, para adquirir la condición de socio, por entonces era la excepción ya que el grueso de la masa social lo integraban los socios de número, con pago de cuotas mensuales. A falta de otra figura más específica en la que encuadrar a los pagadores de una sola vez, se les incluyó en el apartado de los socios protectores, una figura excepcional que, en las primeras redacciones de los estatutos del club, para adquirir tal condición habían de ser designados expresamente por la directiva y no tenían voz ni voto en las asambleas.

De vareta en Sevilla
Sólo dos amistosos de pretemporada disputó el Granada, y ambos lejos de Los Cármenes por estar el estadio sometido a trabajos de resiembra y remozamiento. El primero fue a los pocos días de comenzar los entrenamientos, finales de agosto, en el campo de Peñamefécit, sede de la Olímpica Jiennense de Vidal, a la que derrotó 1-4, un recinto con importancia en la historia de nuestro equipo porque en ese terreno jugó el primer partido oficial de toda su historia, derrotando al Deportivo Giennense 1-2 en la primera jornada de aquella corta liga de 3ª Regional, grupo Granada-Jaén, el 6 de diciembre de 1931.
 El otro, a mediados de septiembre frente al Betis, de Segunda División, en el campo de la Exposición. El Granada perdió 4-3 (los tres goles de César), pero fue aquella una accidentada excursión ya que casi todos, con el míster Paco Bru a la cabeza, sufrieron los efectos de una salmonelosis, al parecer por la cena de la noche anterior al encuentro, que dejó bastante mermadas las fuerzas de los rojiblancos e impidió la alineación de varios titulares. Trompi sí jugó, pero a los diez minutos tuvo que salir pitando camino de los vestuarios y casi sin tiempo para llegar a las letrinas. Liz no jugó, pero fue porque en esos momentos se casaba en Cádiz.

Maolico Hincha de vuelta a los entrenamientos

Una ejecución
                En la cárcel y en las tapias del cementerio de San José seguía habiendo ejecuciones de opositores al régimen de Franco casi a diario, a pesar de los más de dos años transcurridos desde el final de la Guerra Civil, aunque normalmente la prensa no informaba del cumplimiento de penas capitales. Pero el 3 de julio de 1941 los diarios granadinos sí que dan cuenta de la ejecución en la prisión provincial la madrugada anterior de Guillermo Toscano Rodríguez, minero anarquista onubense que durante la guerra había pertenecido a la famosa Columna Maroto y que fue detenido en Baza en 1939. Y es que este Toscano no era uno más, sino que el 20 de noviembre de 1936 fue el  jefe del pelotón de fusilamiento y el que dio el tiro de gracia a José Antonio Primo de Rivera y Sáenz de Heredia en la cárcel de Alicante, informa la escueta nota de Ideal.   

 Guillermo Toscano Rodríguez


Triunfalismo pro eje
                Simultáneamente a los fichajes y renovaciones del Granada CF, a  mediados de julio salían los primeros voluntarios granadinos camino de Madrid, de donde partirían hacia el frente ruso integrados en la Einheit spanischer Freiwilliger, más conocida como División Azul. En estos momentos la Blitzkrieg ha dejado en manos alemanas media  Europa, y el III Reich expande sus objetivos hacia las estepas rusas. La prensa refleja los continuos agasajos que los voluntarios españoles reciben allá por donde pasan. Se diría que su viaje a tierras rusas no es otra cosa que una gira turística.
Al mismo tiempo es posible leer a diario informaciones que presentan la aventura rusa de la Wehrmacht como un paseo militar y se cargan las tintas en lo pésimamente mal que se vive en la Unión Soviética y lo arcaico que es todo en ese rincón del mundo desde que allí manda el comunismo, y ya se celebra con entusiasmo y por adelantado el triunfo nazi y la merecida destrucción de los bolcheviques. Toda esa información bien adobada de comentarios minusvalorando o directamente ridiculizando al pueblo judío, como el artículo que aparece en Ideal de 30 de julio de 1941 y que firma “L. de V.” (Luis de Vicente), que comienza tal que así: «La raza judía ha de afrontar inexorablemente el fallo [sic] que le asignó el Destino de arrastrar su existencia metalizada por el mundo sin más Patria que sus misteriosos baúles cargados de oro y sin más horizonte de cobijo que una temporada en cada país de la Tierra.»

      Varios chistes de Miranda aparecidos todos en Ideal de julio de 1941 sobre la paliza que van a recibir los rusos y sobre la risa que dan los judíos y su avaricia

En la prensa, no sólo en la granadina sino en la de toda España, está abierta la veda y hay un auténtico pogromo de papel contra el judío. Ahí va otro ejemplo, también de Ideal, que da la noticia de que por Sevilla ha pasado un grupo de unos doscientos judíos de poderío económico, huidos de Centroeuropa y de Francia ante el avance alemán, que esperan embarcar para América, y la encabeza con el titular: «Duermen con la americana y llevan cosidas las carteras a la ropa interior», y en el cuerpo del suelto cuenta que un grupo de ellos alquilaron un coche de caballos para darse un paseo, y que al ir a pagar, el cochero no podía devolverles por falta de cambio los setenta céntimos que sobraban, ante lo cual volvieron a ocupar el coche para que éste completara el recorrido hasta donde alcanzara. A continuación viene el relato de otros singulares sucedidos en el tiempo que duró su estancia a la vera de la Giralda, todos ellos de similar jaez (parece más una tira de chistes malos actuales sobre catalanes).  
                Estaba claro quién iba ganando la guerra en esos momentos. En años posteriores, conforme vayan llegando los descalabros alemanes se irán suavizando bastante esos tonos triunfalistas pro Eje.

Un secuestro
La censura impedía que la población quedara informada de según qué cosas que podían distorsionar la imagen de plácida calma que se quería transmitir, y también para a la vez evitar dar publicidad a quienes se combatía. Quizás por esa razón nada contienen los diarios granadinos de agosto de 1941 acerca del secuestro llevado a cabo por la partida de los hermanos Quero en la persona del coronel de intendencia ya retirado Eduardo Entrala Ríos, abuelo del maestro de historiadores granadinistas José Luis Entrala.
                Copiamos el siguiente pasaje del libro “Todo sobre los Entrala”, escrito por el propio José Luis Entrala, sólo existente en edición digital y circulación exclusiva entre los miembros de la muy numerosa familia Entrala, extendida por los cinco continentes del globo terráqueo.
«Durante el verano de 1941, estando Eduardo Entrala ya retirado de la vida militar, fue secuestrado por los célebres bandidos granadinos los hermanos Quero tras asaltar su coche en el paseo de la Bomba. Entregaron al chófer un mensaje donde solicitaban medio millón de pesetas por el rescate, que debía depositarse en un lugar apartado de la Alhambra. Yo tenía entonces 7 años, estaba con mis padres y hermanos veraneando en Lanjarón y la verdad que no me enteré muy bien.» […] «Por eso al día siguiente seguía sin enterarme y estaba muy excitado ante la perspectiva del viaje de vuelta de Lanjarón acompañados por dos guardias civiles que iban sentados en los trasportines de los taxis con su impresionante fusil agarrado con las dos manos. Hablando en términos de fines del siglo XX, se puede decir que yo "flipaba" con el viaje. Las autoridades decidieron, con la conformidad de mi padre en su calidad de hijo mayor del secuestrado, el modus operandi a seguir. Era una jugada muy fuerte y estuvo a punto de costar la vida de mi abuelo. La Guardia Civil decidió que la persona encargada de llevar el dinero, que era el propio chófer de Eduardo Entrala Ríos, llevara un grueso paquete lleno de recortes de periódico en lugar del medio millón pedido. Guardias civiles y policías se situaron escondidos en los alrededores a la espera de que los secuestradores aparecieran en la Alhambra.     

Eduardo Entrala Ríos, abuelo de José Luis Entrala Fernández, secuestrado por la partida de los Quero          
                              
»Todo funcionó mal porque alguien disparó antes de tiempo y los captores se dieron a la fuga sin recoger el paquete. Quizás como castigo, o por el apresuramiento de la huida, los Quero y compañía se largaron dejando a mi abuelo atado y amordazado en una cueva cercana a la carretera de la Sierra. Allí fue casualmente encontrado, tras largas horas de intensa búsqueda, gracias a que pudo llamar la atención de quienes oía hablar en las cercanías haciendo ruido al mover las piedras que tenía a sus pies. El frío pasado, la tensión y sus muchos años debilitaron la salud, hasta entonces muy buena, de Eduardo Entrala Ríos que falleció el 20 de mayo de 1945, a los 86 años. Fue el primer cadáver que vi en directo y me causó una enorme impresión al verlo amortajado con el hábito marrón de franciscano según había ordenado en su testamento. Con su barba blanca me recordó a Fray Leopoldo de Alpandeire al que yo abría muchas veces la puerta de mi casa cuando venía a pedir limosna.»