EL ONCE FANTASMA

Pedro Escartín bautizó al Granada CF (el Recreativo Granada) con el apodo de "Once Fantasma" cuando este club era un recién llegado a la competición pero ya andaba codeándose con equipos de solera y aspiraba a lo máximo.
En este libro se narran las vicisitudes por las que atravesó el Recreativo en sus cinco primeros años de existencia y también se recogen los sucedidos ciudadanos más impactantes de aquella época revuelta que fue la de la II República.
Para adquirir un ejemplar firmado y dedicado por el autor (20 €), dirigirse a
jlramostorres@gmail.com


Historia del Granada CF



viernes, 5 de mayo de 2017

LLEGA ALBERTY


Marcador con el resultado de la primera victoria del Granada Cf en Primera División
Primera victoria

Disputadas las cinco primeras jornadas de la temporada 1941-42, nuestro Granada ocupa el puesto 11º (de 14) merced a sus dos únicos puntos de sendos empates, ante el Celta en el debut y ante la R. Sociedad a domicilio. Por detrás, con un punto, Barcelona, Oviedo y R. Sociedad. Y nada mejora la situación al diputarse las jornadas seis y siete, que se saldan con dos nuevas derrotas, aunque previsibles ya que se producen frente al At. Bilbao, 1-3 en Los Cármenes, y 4-0 en Les Corts, porque aunque ésta sea la peor temporada culé de su historia, el sólo nombre del Barcelona y el escenario en el que disputa sus partidos imponen bastante, y más para un debutante en la categoría. Así, tras jugarse la jornada siete los rojiblancos son vicecolistas, empatados con el Oviedo pero con mejor golaveraje general, y aún no conocen la victoria. Claro, que hay que tener en cuenta que en esas siete jornadas iniciales ha tenido que enfrentarse con todos los favoritos. El calendario más propicio que comienza a partir de ahora se espera que traiga mejores números para los nuestros.

Efectivamente, gracias a una menor cualificación de los adversarios y cuando empezaba a cundir el nerviosismo, llega oportunamente la primera victoria del Granada en máxima categoría. El 16 de noviembre de 1941 se convierte así en otra fecha histórica a recordar. Esa tarde de domingo, en la jornada ocho y, en Los Cármenes, el Granada venció 4-1 al Coruña. Jugaron: Floro; González, Benítez; Sosa, Bonet, Sierra; Marín, César, Cholín, Bachiller y Liz. De los cinco atacantes todos marcaron un gol excepto Marín, si bien el segundo tanto se puede decir que lo consiguió al alimón con Bachiller.

El Coruña era, como el Granada, debutante en máxima categoría, pero ni mucho menos fue una comparsa en esta liga y consiguió acabar cuarto clasificado. Venía con los veteranos y muy ilustres ex internacionales Cuqui Bienzobas, Elícegui y Chacho, con los que se había reforzado para su debut. Y además jugó también el guardameta Acuña, el mejor de los gallegos, seguido desde las gradas de Los Cármenes por el mismísimo seleccionador nacional, Eduardo Teus, quien a pesar de los cuatro goles encajados haría debutar con la Roja al portero coruñés sólo un mes después de este partido.

La prensa gallega y la granadina reconocieron la superioridad rojiblanca y la justicia del resultado, y también coincidieron en la opinión de que de no ser por Acuña el tanteador seguramente habría sido aún más amplio. Fue un completo partido el del Granada en el que brilló especialmente la línea media. La victoria dio un respiro y supuso ganar dos puestos en la tabla, dejando por detrás al Barcelona, con un punto menos, y al Oviedo, con dos.

De poco sirvió el fichaje de José Marín o Marín II

Ficha Marín II

Mientras tanto se siguen buscando refuerzos, y así, después de probar a un sinfín de futbolistas y de mil tiras y aflojas, ficha el canario José Marín o Marín II, de alias “el toro”, delantero centro de 23 años que llega en diciembre procedente del equipo canario del Victoria (uno de los clubes que años después se fusionarían en la UD Las Palmas) y hasta ahora sólo ha jugado en categoría regional. Para su fichaje, un directivo ha viajado a las islas y ha estado más de una semana espiando a numerosos posibles refuerzos, entre los que ha sonado Domingo, ariete que esta misma temporada acabará fichando por el At Aviación. Este Marín II Costó 40.000 ptas. (un dineral en la época) y fichó por tres temporadas, pero lejos de ser el refuerzo que se buscaba, no llegaría a alinearse en un partido oficial y en abril, antes de concluir la temporada en curso, estará de vuelta en su tierra


Relevo en la secretaría técnica

El fichaje del canario Marín II hay que apuntárselo a Ricardo Martín Campos, el presidente que, sin delegar su cargo, se ha metido también a patrón de pesca y desde mediados de noviembre viene desempeñando las funciones de secretario técnico, unas funciones que no le son del todo desconocidas puesto que ya las había desempeñado en el Recreativo de antes de la Guerra. Recordemos que Paco Bru fue fichado a principios de temporada con el doble cargo de entrenador y secretario técnico, pero a partir de este momento va a quedar únicamente como entrenador.

Una de las primeras medidas del presidente-secretario técnico fue la de imponer sanciones económicas por bajo rendimiento a los futbolistas, especialmente a los que perdieron 4-0 en el campo del Barcelona, y establecer medidas de vigilancia sobre la vida fuera de los terrenos de juego de determinados elementos.

Compatibilizando los cargos de presidente y secretario técnico estuvo Martín Campos más de dos meses, hasta que en enero traspasó los trastos de la secretaría técnica a Paco Cristiá, quien también había ocupado el cargo en el Recreativo de la República.
 
Paco Cristiá, muchos años ligado al GCF
 
Ficha Alberty

La jornada nueve no supone continuidad en el buen juego desplegado frente al Coruña y depara una nueva derrota, 3-0 en el campo del Sevilla, y con ella el volver a ser vicecolistas, sólo por encima del Barcelona, con un punto menos.

La mala clasificación hace que se sigan buscando refuerzos y a finales de noviembre ficha el Granada a un futbolista llamado a convertirse en leyenda, el portero húngaro Gyula Alberty. Hacía un mes que había quedado en libertad al rescindir el contrato que tenía con el Celta y estaba sin equipo en esos momentos. De él se dijo en un medio nacional que aunque húngaro de nacimiento era ya más castizo que el Chato de Lavapiés, por sus años en el Madrid de la República, cuando desbancó de la titularidad merengue a un Ricardo Zamora cercano a la retirada, y era famoso por sus acrobacias y sus salidas fuera del área. Había estado en tratos con el Sevilla y con el Valencia, pero el Granada con su flamante secretario técnico y presidente Martín Campos fue más rápido y fichó a este excelente guardameta ofreciéndole un contrato por un año a razón de 25.000 ptas. y 5.000 más al finalizar la temporada.

Casi sin tiempo para conocer a sus nuevos compañeros, el recién incorporado Alberty debutaba como portero del Granada en otra fecha histórica, la de 30 de noviembre de 1941, histórica no tanto por el debut del húngaro como por el hecho de que ese día estableció el Granada un récord todavía vigente: su segunda victoria en máxima categoría es a día de hoy también su mayor victoria como equipo de Primera División, 8 a 0 al Oviedo, que además era un rival directo en la lucha por escapar del descenso. Jugaron luciendo crespón negro por la muerte de una hermana del presidente Martín Campos: Alberty; Millán, Benítez; Sosa, Bonet, Sierra; Marín, Trompi, César, Bachiller y Liz.
 
 Gyula Alberty Kiscelik
El quinteto de ataque, el adelante -en un término muy de la época- de aquel buen equipo (Marín, Trompi, César, Bachiller y Liz), es el mejor de toda la historia rojiblanca por su gran poder goleador, pero hasta el momento sólo se le había podido ver en tres partidos de los ya jugados, los tres de la primera fase de esta liga, cuando el Granada todavía evidenciaba falta de acoplamiento. Además, de las tres veces en que se alinearon juntos, sólo un partido de esos tres se había jugado en Los Cármenes, el de la derrota ante el Valencia 1-3 de la tercera jornada. En esta ocasión deleitaron a la concurrencia (escasa por la mala clasificación) y funcionando a la perfección apabullaron al Oviedo repartiéndose los ocho goles a razón de dos cada uno Marín, César y Bachiller, y uno por barba Trompi y Liz. Pero aunque el gran mérito se lo llevó la delantera, lo mejor de los rojiblancos, como en el partido contra el Coruña, estuvo realmente en la media, también recién recompuesta como aquel que dice, porque Sosa, Bonet y Sierra apenas llevaban dos partidos jugando juntos debido a que Valentín Sosa se había incorporado con la temporada ya avanzada.

Los ovetenses tuvieron también sus opciones, pero el debutante Alberty paró todo lo que le tiraban y fue otro de los triunfadores de la tarde a pesar de algunos fallos iniciales. Cirre en Patria dice de él que es muy ágil y sobre todo, que se trata de un «guardameta de cartel».
 
Crónica de Ideal del Granada 8 Oviedo 0
 
Mejor racha de la temporada

Tras cosechar una nueva derrota, en Castellón, 3-2, a mediados de diciembre sólo quedan dos partidos para concluir la primera vuelta en esta corta liga de Primera formada por sólo catorce conjuntos. En la primera de las citas el Granada vuelve a deleitar a sus hinchas con otro palizón, ahora sobre el Hércules, 7-2, que en esta temporada se hacía llamar Alicante y era otro rival directo en la lucha por huir del descenso. A pesar del escardón, dice José Cirre en Patria que nuestros delanteros no ligaron juego. En esta ocasión el único del quinteto atacante que se quedó sin mojar fue Liz, mientras que César consiguió tres (y ya llevaba 10), Marín dos y Trompi y Bachiller uno cada uno. El portero del Alicante era Pérez, a quien veremos defendiendo la portería rojiblanca esta misma temporada, a partir de abril, y también la siguiente; Pérez se lesionó antes de la media hora de partido, con 3-0 en el marcador y hubo de ser sustituido por su compañero Tatono, medio izquierdo, pues por entonces no se permitía cambiar ni a un portero lesionado.
 
El Granada que derrotó 7-2 al Alicante. De pie: Sosa, Bachiller, Liz, Bonet, Alberty, Trompi y Benítez; agachados: Marín, Sierra, César y González. Los rojiblancos lucen lazos de luto por la muerte del padre de Millán, ocurrida la misma mañana del partido
Vinieron a continuación dos empates a domicilio: 1-1 en Can Rabia (Sarriá), muy meritorio pues el Español marchaba el tercero, en el último partido de la primera vuelta; y en Balaídos 3-3, ante el también gallito Celta, donde se desperdició una renta de 0-2 y Liz falló un penalti a poco del final; todo completado con una nueva victoria, 3-1 en Los Cármenes frente al R. Madrid, que supuso la mejor racha de toda la temporada, cuatro partidos seguidos sin perder, que llevaron al equipo hasta el puesto 11º de la clasificación aunque todavía sin poder respirar a salvo pero a dos puntos de los puestos de descenso directo que ocupaban R. Sociedad y Barcelona.
 
Luis Marín marcando el 3-0 al Alicante, cuya portería defendía Pérez
Victoria sobre el R. Madrid

El Madrid siempre ha sido el Madrid, aunque todavía estaba lejos de convertirse en lo que fue a partir de los años cincuenta, cuando empezó a ganar ligas españolas y copas de Europa como si nada. Pero su venida a Granada por primera vez en partido oficial puso larguísimas colas en la sede del club en Recogidas.

Jugaron por el Madrid: Marzá; Olivares, Mardones; Huete, Ipiña, Lecue; Alsúa, Alonso, Alday, Bélmar y Botella. Y por el Granada: Alberty; Millán, Alejandro; Sosa, Bonet, Sierra; Gárate, Trompi, César, Bachiller y Liz.

Y sucedió que el Madrid, igual que el Barcelona, en su primera visita oficial a Granada salió derrotado. En una tarde magnífica de fútbol, con Los Cármenes a rebosar y con actuaciones sobresalientes de Alberty, Millán, Liz y César, el Granada derrochando entusiasmo anuló «el juego matemático, medido y desconcertante del Madrid» (Fernández de Burgos en Ideal). Los blancos aspiraban al campeonato y fueron mejores técnicamente que los nuestros, pero los rojiblancos hicieron un partido serio y se impusieron 3-1 a base de correr más y no perder la concentración.
 
La alineación del Granada que derrotó 3-1 al R. Madrid en una colección de cromos
 
Guerrilleros abatidos

En la misma página de Ideal de 7 de diciembre en la que se informa del partido que esa tarde juega el Granada en Castellón, aparece la noticia breve de que cinco delincuentes resultaron muertos y otro más herido al tirotearse con la fuerza pública en el Molinillo, término de Huétor-Santillán, y a continuación aparecen relacionados los nombres y alias de los seis, todos de la zona de Guadix.

Esto ya no lo decía Ideal en su escueta nota pero sabemos que se trataba de una partida de huidos al monte, de maquis, de las de aquellos primeros años cuarenta en que tanto proliferaron por todas las sierras granadinas. Por las distintas obras que se han ocupado del fenómeno guerrillero de posguerra en Granada sabemos que los seis venían huyendo desde Benalúa de Guadix, donde pocos días antes habían mantenido un enfrentamiento con la fuerza pública. Un chivatazo había llevado a la Guardia Civil a la cueva en el Molinillo donde se escondían y allí fueron rodeados y abatidos excepto uno, herido, que se entregó y dos más, que lograron escapar. Algunos habían pertenecido antes a la partida del famoso Yatero.
 
El palacete de los Muller en la Gran Vía hacia 1920
 
Nueva sede del Gobierno Civil

A principios de diciembre de 1941 y por el precio de 1.500.000 pesetas, incluyendo gran parte de los muebles que en él se encuentran, el Estado compra a la familia Muller el palacete de su propiedad ubicado en la Gran Vía y construido entre 1913 y 1916. Su destino será servir de sede del Gobierno Civil de la provincia, abandonando así el vetusto caserón que venía ocupando en la calle Duquesa, que servirá a su vez para ampliar las instalaciones de la Universidad.

Por la noticia que publica Ideal sabemos que en su día costó 800.000 ptas. y tuvo como primer propietario a Manuel González de la Cámara, y el arquitecto responsable de su construcción fue Ángel Casas Vílchez. Se trata de una singular construcción en un estilo ecléctico, pero sin duda alguna muy digna de conservarse por lo que de representativo de una época granadina tiene. De no haber sido adquirida por el Estado es muy posible que desde hace tiempo no existiera, como desgraciadamente sucedió con otras fincas granadinas similares hoy desaparecidas. No llegó a alcanzar esa categoría tan castiza y popular de “casa del miedo”, más bien reservada en Granada para inmuebles con fama de ser contenedores de sucesos paranormales o ultratumbanos, pero también tiene este palacio su propia leyenda negra según la cual quienes lo poseen atraen sobre sí la mala suerte, y así se habla de algún suicidio entre sus paredes.

En un mes se espera que entre en funcionamiento, pero su ocupante ya no va a ser Antonio Gallego Burín, quien recientemente ha cesado como gobernador civil de Granada, un cargo en el que parece que no se encontraba muy a sus anchas, y ha vuelto a ocupar la alcaldía de la ciudad, vacante desde la muerte de Rafael Acosta Inglott, algo bastante más de su agrado y que le permitirá continuar con su labor de reforma y embellecimiento de Granada. Su sustituto en el Gobierno Civil es Manuel Pizarro Cenjor, general de la Guardia Civil, traído para intensificar la lucha contra la guerrilla antifranquista.
 
Luis Seco de Lucena Escalada retratado por Gabriel Morcillo
Seco de Lucena

El 22 de diciembre de 1941 moría a la edad de 85 años Luis Seco de Lucena Escalada. Era natural de Tarifa, pero llevaba viviendo en Granada más de sesenta años y había sido nombrado oficialmente hijo adoptivo de nuestra ciudad. A Granada llegó en 1876 y en 1880 fundó El Defensor de Granada, periódico del que fue director y propietario hasta 1915, el diario más popular durante muchísimos años y que en 1936 fue clausurado por los militares sublevados. Desde las páginas del Defensor, Seco de Lucena impulsó con vehemencia campañas de concienciación y propaganda que podían redundar en beneficio de la ciudad y sus pobladores y en ese sentido es de destacar su papel de difusor a nivel nacional del gran desastre que supuso el terremoto de la navidad de 1884, con epicentro en Arenas del Rey, que sirvió para allegar ayudas a sus muchísimas víctimas y gracias a su labor se evitaron más sufrimientos a la población de la comarca. Además era autor de numerosas obras divulgativas sobre Granada y sus monumentos, y ostentó el título de “Vulgarizador de la Alhambra”, que le fue otorgado por Eduardo Dato en 1918, cuando éste era presidente del Consejo de Ministros (o sea, primer ministro o Jefe del Gobierno), para dar a conocer el monumento a la población menos ilustrada -el vulgo- mediante publicaciones fácilmente asequibles por su precio y exposición y mediante charlas y conferencias y otras iniciativas.

Entre todas sus publicaciones merece destacarse la última puesta al papel, que llevó por título Mis memorias de Granada. Es casi su testamento literario puesto que se publicó apenas una semana antes de su muerte. Se trata de un sabroso y muy ameno libro para quienes se interesan por todo lo granadino donde se retratan estampas y costumbres, muchas de ellas desaparecidas con el siglo XIX, y donde relata Seco cómo vivió en primera persona determinados acontecimientos importantes en la historia de la ciudad: el derribo de la puerta de Bib-Rambla, los terremotos de 1884-85, la epidemia de cólera de 1885 que mató a varios miles de paisanos, la coronación de Zorrilla como Poeta Nacional (que fue idea suya) en el Corpus de 1889, o lo que significó la conmemoración del cuarto centenario del descubrimiento de América y el desaire de la Familia Real hacia la ciudad de Granada, a la que dejaron compuesta y sin su presencia, provocando al conocerse la noticia de su no comparecencia un motín en el que ardieron los varios arcos de triunfo levantados ex profeso por toda la ciudad para darles la bienvenida, amén de la tribuna erigida en el Salón para ser ocupada por Dª. Mª. Cristina junto a su hijo de seis años, el Rey Alfonso XIII, y su hija mayor, Dª. Mª. de las Mercedes, Princesa de Asturias, en la inauguración del monumento a Isabel la Católica y Colón de Benlliure, monumento que fue inaugurado sin solemnidad de ningún tipo y a las bravas, esto es, por el procedimiento de descorrer a tirones los lienzos que lo cubrían.
 
Arco de triunfo, ejemplo de arquitectura efímera, levantado en 1892 a la entrada de la Carrera del Genil para dar la bienvenida a la Familia Real
La parte más extensa de Mis memorias de Granada y su razón de ser es la que se ocupa de lo que Seco de Lucena llama el “Entresuelo” de Granada. Textualmente: «Dicen muchos granadinos que […] si bien es cierto que Granada posee un cielo luminoso y azul de brillantez incomparable y un suelo fecundo y embellecido por indescriptibles panoramas y matizado de flores y monumentos de gran mérito artístico y espléndida hermosura, el entresuelo, o sea, la masa de población que ellos mismos constituyen, no puede ser más detestable». El entresuelo de Granada a que se refiere Seco no es otra cosa que sus gentes, los granadinos de nacimiento o adopción que destacaron antaño u hogaño en alguna actividad artística, literaria, profesional, política o económica, tratando así de desmontar ese lugar común según el cual los que pueblan este lugar a la vera de la Penibética no estarían a la altura de tanta maravilla como les rodea. Por otra parte, como Mis memorias de Granada se escribió en 1940, hay algunas sangrantes ausencias en esa relación de notables granadinos por estar los omitidos afectados de malditismo en aquellos azules e intolerantes años. Por ejemplo, no hay en el libro mención alguna, ni siquiera una cita a pie de página, en la que aparezca el nombre de Federico García Lorca ni tampoco el de Manuel de Falla. 

Como ocurrió en los entierros de otros próceres, el gobernador civil autorizó que la conducción del cadáver de Seco de Lucena se hiciera a través de los bosques de la Alhambra, requisito indispensable sin el cual cualquier entierro tenía obligatoriamente que discurrir subiendo bien por la cuesta de los Chinos (del Rey Chico) o bien por el Camino Nuevo del Cementerio (Barranco del Abogado). Toda Granada acudió a despedirlo, con las autoridades al frente y con la guardia municipal en traje de gala. La comitiva partió de la plaza del Campillo, donde estaba la sede de la Asociación de la Prensa, cuyos locales sirvieron de capilla ardiente.
 
Portada de Mis memorias de Granada

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